Luego del triunfo agónico por 1 a 0 la fecha pasada ante la UAI Urquiza que sirvió para tomar confianza, El Torito enfrentaba al clásico de toda la vida, al Deportivo Morón que también llegaba a Mataderos tras una victoria en condición de local. Así que había promesa de buen fútbol, pero el partido se le hizo bastante cuesta arriba a Chicago y luego de que Tauber salvara al Torito mano a mano con el delantero del “Gallito”, a los 21 minutos llegó la apertura del marcador en favor de Morón que tras un tiro libre fortísimo la pelota dio primero en el travesaño y luego se metió, 1 a 0 abajo y final del primer tiempo con casi nulas jugadas de riesgo a favor del conjunto de Finarolli.
En el complemento ingresó de movida Andrés Montenegro para poner un punta mas arriba intentando buscar la igualdad rápido, igualdad que no se daba porque Chicago no jugaba bien y no le llegaba con peligro al arquero visitante. Luego con el ingreso de Elián Abdala por un intrascendente Hernán Pérez y con Scifo en lugar de un cansado Peyrán, Chicago empezó a arrinconar a Morón a fuerza de voluntad, alentado por una enorme cantidad de público que se hizo presente en el estadio, y a pesar de que El Torito no era muy claro, hacía retroceder al conjunto del Oeste que se refugiaba cada vez mas cerca de su arquero.
Sobre el final parecía que el encuentro se moría y Chicago se iba a quedar con las manos vacías en Mataderos, porque Gomito se lo perdió 2 veces y en una Montenegro no llegó a empujarla, pero por suerte ya en tiempo de descuento, de tanto insistir en busca del empate, el ídolo verdinegro, Cristian Gómez, dentro del área giró, se sacó un hombre de encima y remató fuerte al arco, Migliardi dio rebote y la pelota increíblemente le quedó servida a Emiliano Ronconi que de derecha “acarició” el balón y anotó la justa igualdad. Festejo loco en la República, Chicago deberá mejorar, pero estos jugadores tienen hambre y agallas de hacer las cosas bien. Vamos Chicago todavía.